Nosotras, que lo presenciamos a diario, podemos afirmar que hay humanas y humanos que desprenden arte a raudales. Así que, aún a riesgo de caer en una obviedad, defendemos y deseamos que las labores creativas no pasen a manos de esa fábrica de ciber churros que es la IA.
No nos entendáis mal, es una herramienta que nos fascina y nos inquieta a partes iguales. Las niñas de 3 años que en el fondo seguimos siendo, flipan al ver la capacidad que sus compañeras de silicio son capaces de exhibir en apenas décimas de segundo. Disfrutan al máximo de aprender, de sentir que tienen el mundo al alcance de la mano y de saber que todo es posible.
Temen también que ese poder inmenso caiga en las manos equivocadas. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y la responsabilidad en este terreno pasa por fortalecer la legislación, la brújula ética y la conciencia climática.
En cuanto a si nos preocupa la evolución del mercado laboral: digamos que sí, obvio, pero a la vez, sabemos que nuestro sector está acostumbrado a la incertidumbre. La sostenemos bien. La surfeamos con gracia y salero. Aunque a veces también nos desquiciamos un poquito, porque eso es muy humano.
Y por ahora, cada vez que hemos preguntado a nuestra Chata por propuestas para un reparto, nos propone gente muerta. Tan muerta como esos personajes generados por IA (la cutre, la que está al alcance de todes y sirve para abaratar presupuestos), con esas miradas vacías, sin alma, sin intención, erráticas, perdidas. Así que por ahora, vamos a seguir al frente de esta operación en la que necesitamos que la sangre corra por las venas. Y esperamos que vosotres también.



